La rebaja de los precios menores de los medicamentos genéricos será efectiva el próximo mes de julio. El cambio al frente del Ministerio de Sanidad ha impedido la reacción de las compañías del sector, cuyo único alivio es saber que el abaratamiento del PVP mínimo será voluntario.
El pasado mes de marzo la Comisión permanente de Farmacia del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud decidió rebajar el precio mínimo de un grupo de 30 fármacos al conocer la solicitud de una serie de laboratorios.
La patronal de medicamentos genéricos (Aeseg) solicitó con el respaldo de la Dirección General de Farmacia a las comunidades autónomas una nueva votación en abril, pero la reunión no se produjo debido al cambio de ministro. La rebaja se unirá a la bajada obligatoria de los precios de referencia a comienzos de año que ascendió al 11%.
Aeseg ha valorado en un estudio que el ahorro que este recorte significaría a las comunidades autónomas ascendería al 0,4%, una cantidad mínima con lo que podría suponer para los laboratorios del sector. "Entenderíamos una rebaja si se hubiera disparado el gasto farmacéutico, pero la receta cuesta lo mimo que hace un año", señala el director general de la asociación, Ángel Luis Rodríguez de la Cuerda en declaraciones a NEGOCIO.
La patronal ha denunciado que estas compañías que han solicitado la bajada de precios "son laboratorios con escasa o ninguna presencia en el mercado", señala el director general. Rodríguez de la Cuerda insistió en que estas compañías no fabrican genéricos porque sus productos no han pasado la bioequivalencia y reclamó a Sanidad que exija a las empresas que reclamen una revisión mayor cuota de mercado. La decisión de abaratar los precios quedará en manos de los fabricantes. No acudir a la rebaja significaría correr el riesgo de que sus productos pierdan competitividad en un mercado estancado como el español. Además, perderían plazas de venta como Andalucía y Castila La Mancha, donde el médico está obligado a recetar por principio activo y el farmacéutico a dispensar el producto más barato. En caso de que las compañías decidiesen acogerse de forma voluntaria a la rebaja de precios, estarían obligadas a solicitar un nuevo código nacional. Esta circunstancia obligaría a los laboratorios a tirar el cartonaje "y reenvasar todos sus productos", indica Rodríguez de la Cuerda, que destaca al menos el compromiso de que el año próximo las rebajas de precios menores y de referencia entrarán en vigor al mismo tiempo con lo que el impacto será menor.